EL LIBRO MUDO …

Aqui nadie grita nada. Solo es un libro mudo.
El libro mudo
[Cuento infantil. Texto completo]
Hans Christian Andersen
Junto a la carretera que cruzaba el bosque se levantaba una granja solitaria; la carretera pasaba precisamente a su través. Brillaba el sol, todas las ventanas estaban abiertas; en el interior reinaba gran movimiento, pero en la era, entre el follaje de un saúco florido, había un féretro abierto, con un cadáver que debía recibir sepultura aquella misma mañana. Nadie velaba a su lado, nadie lloraba por el difunto, cuyo rostro aparecía cubierto por un paño blanco. Bajo la cabeza tenía un libro muy grande y grueso; las hojas eran de grandes pliegos de papel secante, y en cada una había, ocultas y olvidadas, flores marchitas, todo un herbario, reunido en diferentes lugares. Debía ser enterrado con él, pues así lo había dispuesto su dueño. Cada flor resumía un capítulo de su vida.
¿Quién es el muerto? -preguntamos, y nos respondieron:
-Aquel viejo estudiante de Uppsala. Parece que en otros tiempos fue hombre muy despierto, que estudió las lenguas antiguas, cantó e incluso compuso poesías, según decían. Pero algo le ocurrió, y se entregó a la bebida. Decayó su salud, y finalmente vino al campo, donde alguien pagaba su pensión. Era dulce como un niño mientras no lo dominaban ideas lúgubres, pero entonces se volvía salvaje y echaba a correr por el bosque como una bestia acosada. En cambio, cuando habían conseguido volverlo a casa y lo persuadían de que hojease su libro de plantas secas, era capaz de pasarse el día entero mirándolas, y a veces las lágrimas le rodaban por las mejillas; sabe Dios en qué pensaría entonces. Pero había rogado que depositaran el libro en el féretro, y allí estaba ahora. Dentro de poco rato clavarían la tapa, y descansaría apaciblemente en la tumba.
Quitaron el paño mortuorio: la paz se reflejaba en el rostro del difunto, sobre el que daba un rayo de sol; una golondrina penetró como una flecha en el follaje y dio media vuelta, chillando, encima de la cabeza del muerto.
¡Qué maravilloso es -todos hemos experimentado esta impresión- sacar a la luz viejas cartas de nuestra juventud y releerlas! Toda una vida asoma entonces, con sus esperanzas y cuidados. ¡Cuántas veces creemos que una persona con la que estuvimos unidos de corazón, está muerta hace tiempo, y, sin embargo, vive aún, sólo que hemos dejado de pensar en ella, aunque un día pensamos que seguiremos siempre a su lado, compartiendo las penas y las alegrías.
La hoja de roble marchita de aquel libro recuerda al compañero, al condiscípulo, al amigo para toda la vida; se prendió aquella hoja a la gorra de estudiante aquel día que, en el verde bosque, cerraron el pacto de alianza perenne. ¿Dónde está ahora? La hoja se conserva, la amistad se ha desvanecido. Hay aquí una planta exótica de invernadero, demasiado delicada para los jardines nórdicos… Se diría que las hojas huelen aún. Se la dio la señorita del jardín de aquella casa noble. Y aquí está el nenúfar que él mismo cogió y regó con amargas lágrimas, la rosa de las aguas dulces. Y ahí una ortiga; ¿qué dicen sus hojas? ¿Qué estaría pensando él cuando la arrancó para guardarla? Ver aquí el muguete de la soledad selvática, y la madreselva arrancada de la maceta de la taberna, y el desnudo y afilado tallo de hierba.
El florido saúco inclina sus umbelas tiernas y fragantes sobre la cabeza del muerto; la golondrina vuelve a pasar volando y lanzando su trino… Y luego vienen los hombres provistos de clavos y martillo; colocan la tapa encima del difunto, de manera que la cabeza repose sobre el libro… conservado… deshecho.

FIN

Safe Creative #0908314340297

DESCANSE EN PAZ
Jeremy Wade Delle (1975- 1991)

Jeremy era un chico de 16 años, alumno de una escuela de Dallas, Texas que se suicidó frente a su profesor y compañeros de clase.

Tal hecho ocupó un lugar importante en las noticieros y periódicos de todo Estados Unidos, y con la distancia que otorgan los años, puede decirse que fue el inicio del interés mediático en la violencia intraescolar.

El suicidio de Jeremy inspiró a Eddie Vedder (cantante de Pearl Jam) a la creación de una canción basada en este lamentable hecho. La cancion se titula “Jeremy” y se convirtiò en uno de los primeros éxitos de Pearl Jam; Más allá de describir este suceso, la letra de Jeremy denuncia la soledad y el aburrimiento de los adolescentes suburbanos.

En su momento, tanto la cancion como el video causó mucha controversia, pero actualmente ya casi no sorprende a nadie;

La canciòn forma partte del disco debut de Pearl Jam (Ten).

En casa, pintando imágenes de cimas de montañas con él arriba

Sol amarillo limón, sus brazos se levantaron en una “V”

Y los muertos yacen en charcos de barro debajo

Papá no prestó atención

Oh, al hecho de que a mamá no le importaba

Rey Jeremy el malvado, gobernó su mundo.

Jeremy habló en clase hoy.

Claramente recuerdo estar molestando al chico

Parecia un pendejo inofensivo

Oh, pero nosotros desatamos un león.

Rechinó sus dientes y mordió el pecho de la vieja del recreo

¿Cómo puedo olvidarlo?

Y me pegó con un golpe sorpresa

Mi mandíbula quedó dolorida, abierta

Tal como el día, como el día en que oí

Papá no dio afecto, no

Y el chico era algo que mamá no soportaría

Rey Jeremy el malvado, gobernó su mundo

Jeremy habló en clase hoy.

Tratá de olvidarlo. tratá de olvidarlo

Tratá de borrarlo. tratá de borrarlo

Del pizarrón.

Jeremy habló en clase hoy.

“Jeremy” (Pearl Jam):

 
 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s