Sonilude. Capitulo 5: Los habitantes de la isla del Fondo.

Se dirigieron juntas hacia la orilla. Sonilude, de repente, desplegó unas hermosas alas y comenzó a levitar mar adentro. Claudia miró hacia el horizonte. Ella, simplemente, se fundía con el mar nada mas notar sus caricias bajo sus pies.

Y así , mar adentro, comenzaron a avanzar por el fondo marino y por el cielo que lo cobijaba. De vez en cuando, Sonilude bajaba hasta el agua para juguetear con las faldas de espuma de su amiga. Ésta, cuando miraba hacia arriba, contemplaba una luna preciosa, acariciando el suave firmamento.

Nadaron y volaron durante tres largas horas, hasta que llegaron a la orilla de una playa en la Isla del Fondo. Era una playa de arena fina, de esa con las que se fabrican los relojes que intentan medir algo intangible como el tiempo. Sonilude saludó a unos cuantos ramos de espuma de mar, como a viejos conocidos. Claudia descansó en la arena, mientras contemplaba como se le acercaban unos extraños habitantes.

Se presentaron como Jack, el cántaro, Visum, el ojo desnudo y Bretty, la sábana de tinieblas. Eran los seres más extraños que Claudia habá visto en su vida, a la par que interesantes.

Los amigos de la isla del Fondo

Jack, era un cántaro poco común. Sus ancestros procedían de las más variopintas familias de recipientes sagrados. A pesar de toda la historia que Jack cargaba en sus hombros, era un cántaro todavía joven y dispuesto a vivir muchas aventuras. Jamás el agua había rebosado desde su interior.

Vissum, era un precioso ojo llegado de El Cairo hacía unos pocos meses. Tenía una gran fuerza en su pupila y su iris era de un color indescriptible para cualquiera. Aunque era joven de apariencia, había vivido las suficientes cosas ya, como para saber distinguir el bien del mal. Cuando la emoción lo embargaba, sus pestañas le servían de paraguas para evitar a las lágrimas de lluvia. Tenía la capacidad de ver como un faro entre las tinieblas y por eso, se dedicó a ser guía en su ciudad natal.

Bretty, era una linda sábana de niebla. Su precioso vestido de gotas de agua pura, encandilaba a los viajantes y marineros. Ella era el agua dulce que aliviaba la sed, que acariciaba a la hierba de las colinas, que hacía posible los amaneceres de arcoiris…y que ocultaba lo bello a los ojos de los malvados.

….

Se sentaron todos alrededor de una hermosa hoguera de aromático olor a sal y lavanda. Todos miraron por un momento hacia el cielo y levantaron sus manos para sentir el baño del rocío de la amistad: esa fue la forma de sellar su vínculo …con los pies en el agua y rodeados por el confortable sillón de la música del mar…para siempre…

PD:…Bueno, para toda princesa-hada que se precie, no puede faltar nunca en esta época, el ballet de “El Cascanueces”  (ya os contaré un día el argumento). Así que os dejo con la parte que más me gusta…la recuerdo como la primera vez que me ponía un tutú largo…y participé en 3 actos…fué un estreno estupendo y me siento muy afortunada por haberlo vivido.  Besos.

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